Fracturas del Escafoides de la Muñeca: Opciones de Tratamiento
Fracturas del Escafoides de la Muñeca: Opciones de Tratamiento
Este vídeo ofrece una visión general de las opciones de tratamiento de las fracturas de escafoides de la muñeca, incluidas intervenciones quirúrgicas y no quirúrgicas.
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Fracturas del Escafoides de la Muñeca: Opciones de Tratamiento
Este vídeo ofrece una visión general de las opciones de tratamiento de las fracturas de escafoides, tanto con cirugía como sin ella. Las fracturas del escafoides son las más frecuentes en los huesos carpianos. La anatomía única del escafoides, en particular su escasa irrigación sanguínea, hace que el tratamiento adecuado sea fundamental para evitar complicaciones a largo plazo.
Si una fractura de escafoides es estable, lo que significa que las piezas del hueso roto no han cambiado de posición, puede considerarse la posibilidad de un tratamiento sin cirugía. Si se sospecha una fractura de escafoides basándose en los síntomas y el examen físico, pero se observan radiografías normales, se aconsejará inicialmente un tratamiento sin cirugía. Dado que las fracturas de escafoides pueden pasar desapercibidas en las radiografías iniciales, puede ser aconsejable repetir las pruebas de imagen en unos días con radiografías o una resonancia magnética.
Se recomendará una escayola o férula para que la fractura no se mueva durante la curación. Por lo general, se trata de un mínimo de 6 semanas, seguidas de radiografías adicionales para comprobar la consolidación. Pueden utilizarse varios tipos de yeso, y los estudios no han indicado ninguna diferencia en la curación en función de las diferencias mostradas. El médico recomendará la mejor escayola para cada persona. Se aconsejará terapia manual cuando se retire la escayola para ayudar a recuperar la fuerza y la función.
Dadas las mejoras en las opciones quirúrgicas mínimamente invasivas, puede considerarse la cirugía incluso para las fracturas estables. El tratamiento precoz con cirugía puede mejorar la función antes que la no cirugía. Esto se tiene en cuenta en deportistas o trabajadores que deben reincorporarse rápidamente a su deporte o trabajo. Existen varias indicaciones para la cirugía de estas fracturas.
Lo más habitual es que la fractura sea inestable, es decir, que los trozos de hueso se hayan desplazado considerablemente. Otro motivo frecuente de intervención quirúrgica son las fracturas en una porción específica del hueso, denominada polo proximal. Esta parte del hueso tiene una irrigación sanguínea deficiente y puede ser necesario estimular su curación con cirugía. Si una fractura de escafoides no se ha curado al cabo de varios meses, se denomina fractura sin unión y puede ser necesaria una intervención quirúrgica.
Estas fracturas pueden tratarse de diversas maneras, una de las cuales es una opción mínimamente invasiva. En ésta se utiliza una pequeña incisión en la piel y un pin guía para colocar un tornillo en el hueso roto. Otras opciones pueden requerir una incisión mayor para ver el sitio de la fractura durante la intervención. Esta incisión puede realizarse en la parte superior o inferior de la muñeca.
En ambos casos, un implante mantendrá unido el hueso fracturado mientras se cura. Esto se hace normalmente con un tornillo de compresión. Estos tornillos son únicos y no tienen cabeza de tornillo. Este diseño se asienta justo debajo de la superficie del hueso, por lo que no roza las estructuras cercanas, lo cual es importante en huesos con muchas superficies articulares, como el escafoides.
Son tornillos de cuerpo hueco que pueden insertarse sobre un alambre con una incisión muy pequeña. Por último, tienen roscas colocadas a distintas distancias y con anchuras diferentes en la parte superior e inferior, lo que ayuda a proporcionar una compresión óptima de la fractura. En ocasiones, el cirujano utilizará una pequeña cámara para ver el hueso roto y la anatomía cercana durante la intervención.
Tras la intervención, el paciente deberá llevar una escayola o férula durante varias semanas mientras consolida el hueso. No se ha acordado un plazo para ello. Depende de la fractura, la salud y las exigencias de cada paciente. El equipo sanitario avanzará en la rehabilitación para recuperar la fuerza y la función una vez que la fractura muestre una curación suficiente.
Estas fracturas suelen tratarse sin cirugía cuando son estables. Sin embargo, la cirugía puede permitir una recuperación más rápida en determinados grupos de población. La cirugía es necesaria para las fracturas inestables y las que se producen en determinadas partes del hueso debido a una irrigación sanguínea deficiente. Por lo general, los implantes de tornillos compresivos se utilizan en cirugía. Por último, puede utilizarse un yeso o una férula para el tratamiento con o sin cirugía.
