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Desgarros del Ligamento Cruzado Anterior (LCA): Opciones de Tratamiento

Este video explica las opciones de tratamiento para un desgarro del LCA, incluyendo el tratamiento conservador y las intervenciones quirúrgicas.

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Desgarros del Ligamento Cruzado Anterior (LCA): Opciones de Tratamiento

Es importante conocer las opciones de tratamiento de las lesiones del LCA. Si no se trata, la rodilla permanece inestable y puede desgastar el cartílago superficial de la rodilla, provocando artrosis.

Los pacientes mayores que no son especialmente activos, así como los más jóvenes que no practican deportes con pivot, pueden tratarse sin cirugía. Esto consiste en una ortesis para mantener la estabilidad, y fisioterapia para fortalecer y ganar rango de movilidad, independientemente de la gravedad de la lesión. El objetivo principal es aumentar el equilibrio y la fuerza para estabilizar la rodilla, puesto que el LCA ya no ayuda a mantener estable la articulación.

Sin embargo, la reconstrucción quirúrgica del LCA ha demostrado ser más eficaz para estabilizar la articulación y reducir el riesgo de lesión de otras estructuras de la rodilla, como el menisco o el cartílago superficial. Los pacientes que son muy activos en el deporte o en su trabajo probablemente se beneficiarán de la cirugía para su LCA si hay una rotura completa de grado 3 del ligamento.

Son muchos los factores que entran en juego a la hora de retomar plenamente la actividad deportiva después de una operación de LCA. Éstas deben discutirse con el cirujano para asegurarse que el paciente puede regresar rápidamente y con seguridad. En algunos casos, la localización de la rotura del LCA está cerca de la parte superior del ligamento. Puede ser posible reparar el ligamento en lugar de utilizar un injerto para crear un ligamento nuevo. Si el desgarro está en el centro, una reconstrucción suele dar el mejor resultado.

Si el cirujano y el paciente deciden que la cirugía es la mejor opción, éste es el proceso a seguir. El día de la intervención, se lleva al paciente al quirófano. El paciente se posiciona en decúbito supino o boca arriba en la mesa de operaciones. Se utiliza un soporte de pierna para estabilizar la pierna durante la cirugía.

Para realizar una reconstrucción, el cirujano tendrá que utilizar un trozo de tejido o injerto para crear un nuevo ligamento. Si el cirujano va a utilizar tejido del propio paciente, lo que se denomina autoinjerto, las 3 principales opciones de injerto son el tendón rotuliano, el tendón isquiotibial o el tendón del cuádriceps. Dependiendo del injerto que se vaya a utilizar, es posible que haya que realizar una incisión separada en una de estas localizaciones para recoger este injerto. A veces se utiliza tejido de un donante cadavérico, denominado aloinjerto. El paciente y el cirujano decidirán qué tipo de injerto será el mejor.

Tras la operación, comienza el camino de la recuperación. Se utiliza una ortesis especial para ayudar a proteger la rodilla al tiempo que se permite cierto movimiento para evitar la rigidez. Con el paso del tiempo, el fisioterapeuta se asegurará de que la amplitud de movimiento de la rodilla siga mejorando. El fortalecimiento es la fase final, pero puede ser la más larga. Durante esta fase, el paciente trabaja para alcanzar sus objetivos.