Lesiones Condrales del Astrágalo: Opciones de Tratamiento
Lesiones Condrales del Astrágalo: Opciones de Tratamiento
Este video explora los potenciales tratamientos para las lesiones condrales del astrágalo, incluyendo el tratamientro conservador como las intervenciones quirúrgicas.
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Lesiones Condrales del Astrágalo: Opciones de Tratamiento
Sin tratamiento, las lesiones del cartílago del astrágalo corren el riesgo de empeorar y pueden evolucionar a una artrosis de tobillo. El tratamiento dependerá del grado de daño que presente el cartílago. Se utilizan diferentes sistemas de clasificación para diagnosticar las lesiones del cartílago del astrágalo basándose en los resultados de las imágenes, donde las lesiones leves muestran irritación del cartílago y el hueso subyacente, y las lesiones más graves muestran desprendimiento del cartílago y el hueso del astrágalo.
Se recomienda un tratamiento no quirúrgico para las lesiones del cartílago del astrágalo en las que el cartílago y el hueso no se han desprendido del astrágalo. Esto incluye: reposo; modificación de la actividad para limitar las actividades de alto impacto como correr, saltar y hacer deporte; limitar o evitar el soporte de peso con el uso de dispositivos de ayuda como muletas o andadores; escayolas, aparatos ortopédicos o botas ortopédicas para estabilizar el tobillo; fisioterapia para mejorar la fuerza, la amplitud de movimiento y el equilibrio del tobillo; hielo para reducir el dolor y la hinchazón; analgésicos; inyecciones terapéuticas en el tobillo; y pérdida de peso para reducir la presión en el tobillo para quienes tienen sobrepeso o son obesos.
Aunque estos tratamientos pueden ayudar a controlar los síntomas, no solucionan la causa subyacente. Los métodos de tratamiento conservadores tienen una tasa de éxito limitada, ya que sólo la mitad de los pacientes consiguen aliviar el dolor y mejorar su función. Cuando los síntomas no mejoran después de 3 a 6 meses, puede considerarse la cirugía.
La cirugía también se recomienda para lesiones en las que hay cartílago y hueso desprendidos del astrágalo que causan un dolor importante y una limitación de la amplitud de movimiento del tobillo. El cartílago articular tiene un aporte sanguíneo limitado, por lo que su capacidad para curarse por sí solo es limitada. El tratamiento quirúrgico variará en función de la localización del defecto cartilaginoso, su tamaño y las exigencias físicas del paciente.
Existen diferentes procedimientos para tratar de preservar o restaurar el cartílago. Entre ellas se incluyen: condroplastia, en la que se alisa el cartílago dañado; estimulación de la médula, en la que se perforan pequeños orificios en el hueso subyacente para estimular la curación; trasplante osteocondral autólogo, conocido como procedimiento OATS, en el que se transfiere al defecto cartilaginoso un fragmento de cartílago y hueso, denominado tapón, de una zona sana de la rodilla del paciente que no soporta peso; y trasplante de cartílago, en el que se extrae cartílago de la rodilla o el tobillo, o de un donante cadavérico, y se transfiere al defecto cartilaginoso.
Pueden ser necesarios procedimientos quirúrgicos adicionales si determinados factores, como la inestabilidad del tobillo o la deformidad del pie, contribuyen al desarrollo de la lesión cartilaginosa. Muchas intervenciones quirúrgicas pueden realizarse mediante artroscopia, con pequeñas incisiones alrededor de la articulación del tobillo. La decisión de someterse a una intervención quirúrgica debe tomarse mediante una conversación entre el paciente y el médico para repasar los posibles riesgos y beneficios de una operación.
Entre los aspectos que deben tenerse en cuenta tras la intervención quirúrgica figuran las restricciones para soportar peso, la necesidad de una rehabilitación prolongada y el riesgo de tener que repetir la operación si los resultados no son satisfactorios. La rehabilitación tras la intervención dependerá del procedimiento realizado y de las preferencias del cirujano. Normalmente, hay un periodo inicial en el que el paciente no soporta peso y debe utilizar muletas u otro dispositivo de ayuda para no apoyarse en el tobillo operado, seguido de un aumento gradual de la carga y la actividad física a lo largo de varias semanas.
