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Artrosis de Tobillo: Visión General

Este video brinda una visión general de cómo se desarrolla una artrosis de tobillo, la anatomía relevante, y cómo un profesional de la salud diagnostica a un paciente.

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Artrosis de Tobillo: Visión General

La artrosis de tobillo causa dolor y disminución de la función del tobillo debido al desgaste del cartílago de la articulación. El cartílago articular normal proporciona superficies lisas para que la articulación del tobillo se mueva, pero cuando el cartílago se desgasta o se daña, el movimiento se vuelve doloroso y limitado. En otras articulaciones que soportan peso, como la rodilla y la cadera, la artrosis suele producirse cuando el cartílago se desgasta con el tiempo.

La artritis reumatoide u otras enfermedades autoinmunes pueden ser diferentes causas de daños en el cartílago de estas articulaciones. En el tobillo, la forma más común de artrosis es la artrosis postraumática. En este caso, el paciente sufre una lesión o traumatismo grave en el tobillo, que puede provocar daños en el cartílago a largo plazo.

Veamos qué huesos se ven afectados por la artrosis de tobillo. Los huesos que se palpan en la parte interior y exterior del tobillo son los maléolos medial y lateral, que son las puntas de los huesos tibia y peroné de la parte inferior de la pierna. El astrágalo se sitúa entre estas dos estructuras. Estos tres huesos forman la articulación del tobillo.

El hueso del talón o calcáneo se asienta debajo del astrágalo, y estos dos huesos forman la articulación subastragalina. La articulación del tobillo y la articulación subastragalina se denominan conjuntamente pie posterior o retropié. Si un paciente sufre una fractura grave de tobillo, los extremos de la tibia y el peroné suelen ser los primeros huesos lesionados.

Incluso con cirugía para fijar los huesos, el tobillo podría no ser el mismo que antes de la lesión. Dado que el tobillo puede moverse de forma algo diferente, el cartílago de la articulación puede desgastarse prematuramente, provocando artrosis. Tanto si la artrosis se debe al desgaste por el paso del tiempo como si se ha desarrollado a raíz de una lesión anterior, los síntomas suelen ser los mismos.

El paciente tendrá dolor en el tobillo o el retropié, dificultad para caminar y disminución de la amplitud de movimiento. El médico comprobará la movilidad del pie y del tobillo. La dorsiflexión y la flexión plantar se producen en la articulación del tobillo, mientras que la inversión y la eversión se producen en la articulación subastragalina.

Se tomarán radiografías para observar el espacio articular. En una articulación sana y sin daños, en la radiografía aparece un espacio entre los huesos, que representa el grosor del cartílago presente. En un tobillo con artrosis, ese espacio será más fino, lo que indica que el cartílago está dañado o desgastado.

Si no hay espacio en absoluto, significa que no hay cartílago y que los huesos se tocan, una afección comúnmente denominada artrosis hueso con hueso. Por lo general, no se necesita una resonancia magnética para seguir evaluando la artrosis de tobillo, ya que la radiografía mostrará que el cartílago se está desgastando. Mirar el cartílago con una resonancia magnética no da mucha más información.

La artrosis del tobillo o del retropié puede causar un dolor importante e impedir a los pacientes realizar sus actividades cotidianas normales. La mayoría de los pacientes buscarán algún tratamiento para disminuir el dolor y hacer más fácil su día a día. Hay muchos tipos diferentes de tratamiento, y hay que tener en cuenta muchos factores.

Una conversación detallada con el profesional sanitario ayudará al paciente a encaminarse hacia la recuperación.