Inestabilidad Patelar: Opciones de Tratamiento
Inestabilidad Patelar: Opciones de Tratamiento
Este video brinda información sobre las opciones de tratamiento para la inestabilidad de la rótula, también llamada inestabilidad patelar, incluidas intervenciones quirúrgicas y no quirúrgicas.
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Inestabilidad Patelar: Opciones de Tratamiento
Tener una rótula floja o inestable puede ser el resultado de una luxación aguda, o puede deberse a una afección más crónica en la que la rótula se luxa con facilidad una y otra vez. En cualquier caso, si no se trata, puede provocar artrosis de la rótula y del surco, lo que aumenta el dolor y limita el movimiento.
Si la artrosis bajo la rótula es lo bastante grave pero el resto de la rodilla parece sana, el paciente puede beneficiarse de una artroplastia parcial de rodilla. Se trata de una situación especial que debe discutirse con el traumatólogo. Una de las principales formas de prevenir una luxación de rótula es fortalecer los músculos de la pierna.
La fuerza en la pierna puede ayudar a mantener la estable durante la actividad y ayudar a prevenir la torsión de la rodilla que causa una luxación de rótula. La clave es tener un buen equilibrio entre la fuerza de los cuádriceps, los isquiotibiales y los músculos de la cadera. Sin embargo, si el paciente se ha dislocado la rótula por una única lesión, el traumatólogo puede sugerirle que pruebe con un tratamiento no quirúrgico.
Se empezaría con el método R I C E o reposo, hielo, compresión y elevación de la rodilla para reducir el dolor y la inflamación. Los aparatos ortopédicos especiales, los métodos de vendaje y simplemente evitar las actividades que causan dolor también pueden ayudar a disminuir los síntomas. Otros tratamientos incluyen medicamentos no narcóticos, como antiinflamatorios, y fisioterapia para aumentar la fuerza y el movimiento.
También hay distintos tipos de inyecciones que pueden aplicarse en la rodilla si el médico cree que pueden ayudar. Dependiendo del paciente y de su lesión, puede evitar la cirugía con el objetivo de volver a sus actividades normales en unos pocos meses. Los pacientes con luxaciones de rótula recurrentes o repetidas pueden tratarse mejor con cirugía.
El tipo de intervención quirúrgica dependerá de la causa de la luxación de la rótula. Si es necesaria una intervención quirúrgica porque el paciente ha sufrido una luxación única grave, el cirujano puede recomendar una reconstrucción del ligamento patelofemoral medial, o L P F M. Probablemente se utilizaría un injerto de tendón, tomado del paciente o de un cadáver, que se fijaría en el interior de la rótula y en el interior del fémur, lo que ayudaría a evitar que la rótula volviera a dislocarse.
Si las luxaciones se producen porque el ángulo q del paciente es demasiado grande, entonces el problema es la alineación de la rodilla. Existe un procedimiento que desplaza una parte de la tibia sobre el lugar donde se une el tendón rotuliano. Al desplazar el punto de fijación, la rótula queda más alineada en el surco y puede ayudar a prevenir nuevas luxaciones.
Algunos pacientes tienen un surco mal formado y esa es la razón de la inestabilidad de su rótula. Este procedimiento remodela el surco, convirtiéndolo en una v normal, de modo que la rótula permanece en el centro y no se sale del borde. Algunos pacientes pueden tener más de un problema de estos que provocan la luxación de la rótula, por lo que a veces se realizara más de uno de estos procedimientos al mismo tiempo durante la intervención quirúrgica.
Tras la operación, se necesitarán muletas durante unas semanas y se utilizará algún tipo de ortesis para ayudar a proteger la rodilla mientras se cura. Los pacientes empezarán fisioterapia para recuperar el movimiento y la fuerza y, al cabo de unos meses, se podrá utilizar un ferula más pequeña para ayudar al paciente a volver a la actividad diaria.
Dependiendo de la intervención quirúrgica, puede tardar entre 6 y 9 meses en reanudar plenamente la actividad, como montar en bicicleta de montaña, correr y hacer deporte.
