Lesiones del Cartílago Articular del Hombro: Opciones de Tratamiento
Lesiones del Cartílago Articular del Hombro: Opciones de Tratamiento
Este video explora posibles tratamientos para lesiones del cartílago articular del hombro, incluyendo intervenciones no quirúrgicas y quirúrgicas.
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Lesiones del Cartílago Articular del Hombro: Opciones de Tratamiento
Sin tratamiento, las lesiones por defecto del cartílago del hombro corren el riesgo de empeorar. El tratamiento no quirúrgico implica modificación de la actividad, incluido el uso de reposo y hielo, medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs), fisioterapia e inyecciones terapéuticas en el hombro. Aunque estos tratamientos pueden ayudar a controlar los síntomas, no solucionan la causa subyacente.
Si el tratamiento no quirúrgico no proporciona un alivio duradero de los síntomas, puede plantearse la cirugía en determinados casos, como defectos del cartílago en una zona específica y dolor difícil de controlar. Si el cartílago está muy dañado por la artrosis, la artroplastia de hombro es una opción quirúrgica más adecuada para sustituir las superficies articulares del hombro, ya que hay demasiado cartílago dañado. En los casos de defectos aislados del cartílago, sin embargo, hay una variedad de procedimientos diferentes que se pueden realizar para preservar o restaurar el cartílago.
Estos procedimientos se recomiendan para pacientes más jóvenes y activos que no mejoran con el tratamiento conservador. Las opciones quirúrgicas incluyen: la condroplastia, en la que se alisa el cartílago dañado; estimulación de la médula, en la que se perforan pequeños orificios en el hueso subyacente para estimular la cicatrización; el trasplante osteocondral autólogo, conocido como procedimiento OATS, en el que se transfiere al defecto cartilaginoso un trozo de cartílago y hueso, denominado tapón, de una zona sana de la rodilla del paciente que no soporta peso; y el trasplante de cartílago, en el que se toma cartílago de un donante cadavérico y se transfiere al defecto cartilaginoso.
Durante la intervención, el brazo del paciente se colocará en un soporte, bien en posición de silla de playa, o de lado, en decúbito lateral. La cirugía suele realizarse artroscópicamente a través de pequeñas incisiones alrededor del hombro. Si existen otras afecciones, como un desgarro del labrum o del manguito de los rotadores, que hayan provocado el defecto de cartílago, puede ser necesaria una intervención quirúrgica adicional para tratar estos problemas.
La decisión de someterse a una intervención quirúrgica debe tomarse tras una conversación entre el paciente y el médico sobre los posibles riesgos y beneficios de la operación. Los estudios sugieren que no hay un solo tipo de cirugía que sea la mejor, y que todos los procedimientos se asocian a buenos resultados, incluida la mejora del alivio del dolor, la función del hombro y las bajas tasas de complicaciones.
Dependiendo del tamaño del defecto cartilaginoso, existe el riesgo de que sea necesaria otra intervención quirúrgica. Algunas lesiones importantes del cartílago pueden requerir en última instancia una artroplastia de hombro para sustituir las superficies articulares del hombro y solucionar por completo el daño del cartílago. La rehabilitación tras la intervención dependerá del procedimiento realizado y de las preferencias del cirujano.
Normalmente, hay un periodo inicial en el que se lleva un cabestrillo en el hombro y se evita levantar peso y mover activamente el brazo durante varias semanas, seguido de un aumento gradual de la amplitud de movimiento y el fortalecimiento durante varias semanas más.
