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Fracturas del Fémur: Visión General

Este video ofrece una visión general de cómo se producen las fracturas del fémur, la anatomía relevante y cómo un profesional sanitario diagnostica a un paciente.

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Fracturas del Fémur: Visión General

Este vídeo ofrece una visión general de las roturas del fémur, también denominadas fracturas de fémur.

El hueso del muslo o fémur es el hueso más grande del cuerpo. Sus partes pueden dividirse en varias secciones: la superior, llamada porción proximal; el eje, o tercio medio también denominada diáfisis; y el extremo, llamado porción distal.

El fémur puede fracturarse en cualquiera de estas zonas; sin embargo, aquí nos centraremos en las fracturas de la parte media del hueso, también denominadas fracturas de la diáfisis femoral.

El hueso del muslo no sólo es el más grande, sino también el más fuerte del cuerpo. Es una potente palanca que permite soportar peso y moverse. Contribuye a formar las articulaciones de la cadera y la rodilla y es un punto de unión para muchos músculos. Los vasos sanguíneos y nervios críticos rodean el hueso, lo que complica estas lesiones. La pérdida de sangre por una fractura de la diáfisis femoral puede ascender a más de 1.5 litros, lo que equivale a algo más de 6 tazas.

Dada la importancia crítica del fémur y las estructuras cercanas, un tratamiento precoz y experto ofrece las mejores posibilidades de éxito.

Las fracturas de la diáfisis femoral se producen en 10 de cada 100.000 personas al año y se observan sobre todo en 2 distribuciones por edad y sexo: varones jóvenes y mujeres de edad avanzada. En pacientes jóvenes, las causas más comunes son los traumatismos de alta energía, como los accidentes de tráfico. En los pacientes de edad avanzada, los traumatismos de baja energía, como las caídas desde una altura en bipedestación en el contexto de una osteoporosis preexistente, suelen ser una causa.

Otro tipo de fractura de fémur que puede producirse en esta población es la fractura atípica de fémur, o FAF. Estas fracturas pueden producirse en el eje o diáfisis del hueso. Por lo general, las FAF se producen sin caídas ni traumatismos y se han asociado al uso prolongado de determinados medicamentos para la osteoporosis. A pesar del uso generalizado de estos medicamentos, la incidencia de FAF es baja con su uso.

Si un paciente sufre una fractura debido a la mala calidad de sus huesos, corre un mayor riesgo de sufrir otra.

Las estrategias de prevención de las fracturas de fémur de baja energía en pacientes ancianos incluyen medidas de prevención de caídas, como la eliminación de los peligros de tropiezo y la instalación de barras o barandales de apoyo. Otras medidas preventivas beneficiosas son dejar de fumar, entrenar regularmente el equilibrio y la fuerza, y asegurar una ingesta adecuada de calcio y vitamina D.

Las fracturas tradicionales del fémur pueden presentar los síntomas clásicos de dolor, hematomas o hinchazón. La pierna lesionada puede parecer más corta que el lado no lesionado. Como su nombre indica, las fracturas atípicas pueden presentarse de forma diferente. El dolor en el muslo, que empeora al caminar, puede estar presente durante semanas, lo que indica que se ha producido una fractura o que está a punto de producirse. Esto se denomina fractura inminente. En esta situación debe considerarse la realización de radiografías, ya que pueden observarse cambios sutiles en el borde del hueso, lo que indica que podría producirse una fractura y que es necesario un tratamiento.

Si se sospecha una fractura de fémur, ésta requiere atención médica inmediata en el servicio de urgencias.

Se solicita una radiografía para confirmar el diagnóstico de fractura de fémur. Es posible que se soliciten pruebas de imagen adicionales, como una TAC, antes de la intervención quirúrgica. La Resonancia Magnética puede solicitarse ante la sospecha de una fractura atípica de fémur o para identificar otras lesiones de tejidos blandos en articulaciones cercanas.

Una vez confirmado el diagnóstico, se discutirá un plan de tratamiento.