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Fracturas de Tobillo: Animación sobre la Estabilización de una Fractura con Clavo y Tornillos

Esta animación demuestra la colocación mínimamente invasiva de un clavo endomedular para el tratamiento de una fractura de tobillo.

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Fracturas de Tobillo: Animación sobre la Estabilización de una Fractura con Clavo y Tornillos

Cuando un paciente sufre una fractura de tobillo o una fractura en el hueso externo de la parte inferior de la pierna, denominado peroné, el cirujano tiene varias opciones para estabilizar y fijar el hueso roto. Esta animación mostrará un clavo óseo mínimamente invasivo que se inserta en el hueso para fijar la fractura mientras se cura. El cirujano marcará la piel para realizar una incisión en la parte exterior del tobillo, cerca del hueso roto.

Se podría utilizar una combinación de pinzas para realinear las piezas óseas rotas y prepararlas para la estabilización. Se coloca un pequeño pin guía desde la parte inferior del hueso y se pasa través de la fractura hasta la parte superior del hueso para mantener ambos fragmentos en posición y, en última instancia, ayudar a guiar el clavo que se utilizará. El cirujano utilizará una combinación de imágenes con rayos X para verificar que el pin guía está en el centro del hueso. Para obtener un máximo control de la fractura, y asegurarse de que el clavo se mantendrá en el centro del hueso.

Una vez verificada la posición del pin guía, el cirujano lo insertará completamente en el peroné. Se utiliza un reamer grande para abrir el canal en el hueso y preparar esa zona para el clavo. Se utilizan guías de profundidad especiales para asegurarse de que los reamers llegan a la parte del hueso deseada. Una vez abierto el orificio mayor, se utiliza un reamer más pequeño para hacer espacio en el canal óseo, más arriba en el peroné.

Existen diferentes longitudes y tamaños de clavos en función del tamaño del hueso del paciente. Se utilizan guías para colocar el clavo correctamente y éste se inserta mientras está sujeto a una guía de perforación. Esta guía ayudará a colocar los tornillos de bloqueo finales para asegurar el clavo en su sitio tras la inserción en el canal óseo. Se utilizan pequeños pines junto con imágenes de rayos X para asegurarse de que la guía se alinea bien con los orificios del clavo, de modo que cuando el cirujano perfore para los tornillos finales, no haya contacto con el propio clavo.

Se introduce un destornillador en el clavo y se gira. Esto activa pequeñas lengüetas o garras en el extremo del clavo. A continuación, se aplican sobre el hueso circundante y ayudan a fijar el clavo en su sitio. A continuación, se colocan las camisas de perforación y las guías en los orificios de la guía externa, y se introducen los tornillos en el hueso, a través del clavo para la fijación final.