Fracturas de Rótula (Fracturas de Patela): Opciones de Tratamiento
Fracturas de Rótula (Fracturas de Patela): Opciones de Tratamiento
Este video explora los potenciales tratamientos para las fracturas de rótula (patela), incluyendo el tratamiento conservador como las intervenciones quirúrgicas.
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Fracturas de Rótula (Fracturas de Patela): Opciones de Tratamiento
En este vídeo se repasan las opciones de tratamiento de las fracturas de rótula. El tipo de fractura de rótula y si está afectado el mecanismo extensor de la rodilla orientarán al médico a la hora de elegir la mejor opción de tratamiento. El tratamiento no quirúrgico se utiliza normalmente para las fracturas de rótula que no están desplazadas y que no afectan a la función del mecanismo extensor.
Esto significa que los fragmentos óseos no se han desplazado de su sitio y que las demás partes del mecanismo extensor, que incluyen los músculos cuádriceps, el tendón del cuádriceps y el tendón rotuliano, que trabajan conjuntamente para extender la rodilla, no están lesionadas ni afectadas. En estos casos, la rodilla se inmoviliza con un inmovilizador de rodilla en 10° de flexión, una posición casi totalmente estirada con una ligera flexión de la rodilla. La flexión suave de la rodilla suele iniciarse unas 2 semanas después, progresando gradualmente a una flexión cada vez mayor en el transcurso de unas 6 semanas.
Esto ayuda a evitar que la rodilla se ponga rígida y que la rótula sufra demasiada tensión mientras se está curando. Durante este tiempo, se fomenta el soporte de peso y el paciente debe ponerse de pie y caminar sobre la pierna afectada mientras lleva el inmovilizador. Al principio suele utilizarse un dispositivo de asistencia, como muletas o un andador, para ayudar a mantener el equilibrio. Durante este tiempo, el médico controlará la curación de la rótula con radiografías.
Alrededor del 90% de los casos muestran buenos resultados cuando el tratamiento se sigue adecuadamente. Tras este periodo, suele ser necesario seguir con la fisioterapia para mejorar la amplitud de movimiento, la fuerza y el equilibrio. Se recomienda el tratamiento quirúrgico para las fracturas de rótula desplazadas y/o que afectan al mecanismo extensor.
La técnica más habitual es la denominada fijación con bandas de tensión, en la que se utilizan alambres metálicos o suturas para mantener unidas las piezas óseas fracturadas. También existen otras técnicas, como el uso de tornillos metálicos y una placa metálica con tornillos. Si también estuvieran afectadas otras partes del mecanismo extensor, podría ser necesaria una intervención quirúrgica adicional para reparar las estructuras.
A continuación, los pacientes deberán asistir a fisioterapia durante varias semanas después de la intervención para restablecer la función de la rodilla. Aunque las opciones de tratamiento quirúrgico y conservador tienen buenos resultados, la fractura de rótula puede provocar complicaciones como rigidez de la rodilla, disminución de la capacidad para extenderla por completo y artrosis de la rótula. Una rehabilitación adecuada, que incluya el levantamiento precoz de peso y la amplitud de movimiento, puede reducir estas complicaciones.
Esto significa que los pacientes deben caminar y flexionar suavemente la rodilla tanto como sea posible cuando el equipo quirúrgico lo permita para mantener la función de la rodilla mientras se cura la fractura. En ocasiones, la osteosíntesis utilizada para estabilizar una fractura de rótula puede resultar irritante, por lo que es posible que más adelante se realice una intervención quirúrgica adicional para retirarla.
En resumen, el tipo de fractura de rótula determinará el tipo de tratamiento necesario. Las fracturas que no están desplazadas y que no afectan al mecanismo extensor pueden tratarse sin cirugía. Esto implica llevar un inmovilizador y cargar peso y flexionar la rodilla al principio, seguido de fisioterapia. Se recomienda la cirugía para las fracturas desplazadas y/o que afectan al mecanismo extensor.
Para fijar una fractura de rótula pueden utilizarse alambres, suturas, placas y/o tornillos, seguidos de fisioterapia para restablecer la función de la rodilla. Una rehabilitación adecuada puede minimizar las complicaciones.
