Luxación Acromioclavicular: Opciones de Tratamiento
Luxación Acromioclavicular: Opciones de Tratamiento
Este video ofrece información sobre las opciones de tratamiento para la luxación acromioclavicular, incluyendo intervenciones no quirúrgicas y quirúrgicas.
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Luxación Acromioclavicular: Opciones de Tratamiento
El tratamiento de la luxación acromioclavicular tendrá en cuenta muchos factores, incluidos los síntomas del paciente, su nivel de actividad, junto con la gravedad de la lesión. Al evaluar la gravedad de la luxación acromiclavicular, los cirujanos se basan en un sistema de clasificación que tiene en cuenta las estructuras de los tejidos blandos que rodean la articulación acromioclavicular (AC) lesionadas, junto con el grado de separación entre la punta del omóplato, el acromion, y el extremo de la clavícula, como se observa en las radiografías.
Para este debate, agruparemos estos tipos de lesiones en leves, moderadas y graves. En el caso de una lesión leve de la articulación AC, el ligamento AC que une los dos huesos puede sufrir un esguince o un desgarro. Los pacientes pueden experimentar sensibilidad en la articulación, y puede haber o no un pequeño bulto en la piel.
En las radiografías, el acromion y la clavícula pueden parecer normales, o la clavícula puede estar ligeramente elevada en comparación con el acromion. En una lesión moderada de la articulación AC, no sólo se ha roto el ligamento AC, sino que también se han roto los otros ligamentos de soporte denominados ligamentos coracoclaviculares, o ligamentos CC para abreviar. Estos ligamentos normalmente ayudan a estabilizar la clavícula con el hueso situado debajo, la coracoides.
El paciente notará un bulto en la parte superior del hombro. En una lesión grave de la articulación AC, se rompen los ligamentos AC y CC, además de otras estructuras de los tejidos blandos. La clavícula puede entonces desplazarse a posiciones anómalas y alterar potencialmente las estructuras nerviosas de esta zona.
Las lesiones leves de la articulación AC son muy frecuentes, y para su tratamiento se suele recomendar un manejo no quirúrgico. Esto incluye hielo, reposo, ejercicios de movimiento suave y modificación de la actividad, cuya duración variará en función de los síntomas. En el caso de luxaciones graves, se recomienda la cirugía para reducir la articulación AC a su ubicación normal.
Las lesiones moderadas de la articulación AC pueden tratarse con o sin cirugía. El cirujano analizará los riesgos y beneficios de cada opción y adaptará el plan de tratamiento a cada paciente. Muchos pacientes con lesiones moderadas mejorarán con tratamiento no quirúrgico.
Por lo general, se recomienda la intervención quirúrgica a las personas más activas en el deporte, con un trabajo intenso o que no han experimentado mejoría con medidas no quirúrgicas. Históricamente, ha habido muchas maneras de abordar una luxación de la articulación AC con cirugía, pero con la tecnología avanzada, más enfoques mínimamente invasivos han tenido lugar.
Utilizando la ayuda de una pequeña cámara e instrumentos, lo que se conoce como cirugía artroscópica, junto con una incisión abierta más pequeña. En el quirófano, los pacientes se colocan en una posición semisentada denominada posición en silla de playa, que permite al cirujano acceder a toda la articulación del hombro.
El objetivo de la cirugía para la luxación acromioclavicular es reducirla y colocarla de nuevo en línea con el acromion y mantenerla allí. Si la lesión es reciente, los cirujanos logran este objetivo mediante un implante basado en suturas con botones metálicos que conectan la clavícula al saliente óseo denominado coracoides.
Si la lesión se produjo hace tiempo, además de la sutura y el implante metálico en forma de botón, el cirujano añadiría un injerto de tejido blando y lo envolvería alrededor de estos dos huesos. Con cualquiera de las dos técnicas, el objetivo sigue siendo el mismo: ayudar a reconstruir los ligamentos CC que se rompieron y estabilizar la clavícula de nuevo en línea con el acromion para reducir la articulación AC.
El cirujano tomará radiografías durante la intervención para asegurarse de que se ha logrado este objetivo. Tras la intervención, la rehabilitación consistirá en mantener el brazo afectado en cabestrillo durante un tiempo para proteger el hombro, según las indicaciones del cirujano y el fisioterapeuta. Los ejercicios de amplitud de movimiento se introducen gradualmente.
Con el tiempo, se deja de utilizar el cabestrillo y pueden empezar a realizarse ejercicios de fortalecimiento para facilitar la reincorporación del paciente a sus actividades cotidianas.
