Roturas del Tendón del Bíceps a Nivel del Codo: Visión General
Roturas del Tendón del Bíceps a Nivel del Codo: Visión General
Este video brinda una visión general sobre cómo se ocurren las roturas del tendón del bíceps a nivel del codo, la anatomía relevante, y cómo los profesionales de la salud diagnostican al paciente.
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Roturas del Tendón del Bíceps a Nivel del Codo: Visión General
Una rotura del tendón del bíceps en el codo es un daño en el tendón que conecta el músculo bíceps de la parte anterior del brazo con el hueso grande del antebrazo, llamado radio. El desgarro o rotura puede producirse de forma repentina o aguda al levantar un objeto pesado, como electrodomésticos o muebles grandes, como parte de una lesión por torsión del codo, al caer sobre una mano extendida o tras un uso excesivo constante, también conocido como sobreuso crónico.
En este caso, el tendón se deshilacha y acaba desgarrándose, ya sea parcial o completamente, y separándose del hueso. Las lesiones del tendón del bíceps del codo se producen principalmente en el brazo dominante, sobre todo en varones de 30 a 60 años. Es poco frecuente, ya que sólo afecta a 1,2 de cada 100.000 pacientes al año, con una edad media de 47 años, y para los fumadores el riesgo de lesiones es 7,5 veces mayor.
El mecanismo de acción del desgarro puede deberse a una fuerza muy grande sobre un codo flexionado que se coloca de repente en posición recta. Con suficiente peso, el tendón puede desgarrarse al estirarse al máximo hasta que ya no pueda estirarse más, y un movimiento de torsión o un ángulo de rotación también pueden contribuir al fallo en el momento de la rotura. Los desgarros del tendón del bíceps pueden prevenirse siendo consciente de los movimientos repetitivos, calentando y estirando antes de utilizar los brazos y manteniendo una técnica adecuada durante el ejercicio.
Veamos un poco de anatomía rápida para comprender mejor la lesión. La articulación del codo está formada por tres huesos: el radio, el cúbito y el húmero. Centremos la atención en el radio y su tuberosidad radial, que es una protuberancia donde se une el tendón del bíceps.
Este tendón es una tira de tejido muy resistente que conecta el músculo bíceps con el radio y permite el movimiento de la parte superior del brazo. Este gran tendón tiene en realidad dos porciones más pequeñas que forman la parte final del músculo bíceps, y una o ambas pueden desgarrarse parcial o totalmente del hueso. Los pacientes suelen referir una sensación repentina de desgarro o un chasquido traumático al forzar el codo en posición de flexión, hematomas o equimosis graves, así como dolor en la parte anterior del codo.
El dolor remite tras la lesión súbita aguda, y si no se trata, una rotura crónica no suele ser dolorosa. Cuando el desgarro es completo, el músculo suele retraerse hacia el brazo, lo que se denomina deformidad reversa de Popeye. Un retraso en el diagnóstico puede provocar debilidad con el tiempo.
Una de las pruebas que puede realizar el médico se denomina prueba del gancho. El médico dobla ligeramente el brazo y pasa el dedo por debajo del tendón del bíceps para ver si sigue unido, sintiéndose como un cordón o cuerda tensa cuando está intacto. Si persisten las dudas, otras técnicas de imagen pueden ayudar al diagnóstico.
Sin embargo, las radiografías o radiografías simples suelen ser normales en esta lesión, ya que permiten ver mejor el tejido óseo pero no los tendones blandos ni el tejido muscular. La resonancia magnética ofrece mucha más información sobre este tipo de lesión, permitiendo ver los tejidos blandos, distinguir entre desgarros parciales y completos y evaluar la retracción del tendón. Una vez determinado el diagnóstico, el médico expondrá al paciente el plan de tratamiento.
